"El Estado se ha convertido en un competidor imbatible a la hora de captar el dinero de las entidades financieras. Por su parte, la banca aumentó el año pasado su cartera de deuda en casi 14.000 millones de euros, una opción rentable y con menos riesgo que conceder crédito a los ciudadanos".
La banca dice que ha cerrado el grifo del crédito porque no existe demanda de préstamos por parte de ciudadanos y empresas. Sin embargo, sigue invirtiendo los fondos que dispone en estos momentos de alto riesgo y morosidad. Durante 2008, los bancos y las cajas españolas incrementaron su cartera de deuda pública en 13.831 millones de euros. Es decir, la banca prefiere prestar al Gobierno. Este emite títulos de una solvencia máxima y a tipos de interés muy atractivos. Por si esto fuera poco, en caso de necesitar liquidez, las entidades financieras pueden depositar estos títulos en el Banco Central Europeo (BCE) para solicitar fondos y así poder encarar el aumento de los gastos por el crecimiento del paro y los planes de reactivación de la economía española.
En consecuencia con lo anterior, la banca da créditos cada vez más caros. Para la economía doméstica, resulta sustancialmente perjudicial la combinación falta de liquidez y alza de riesgo. Se aplica cada mes un margen mayor a la hora de calcular el tipo de interés de los préstamos. Por ello las unidades familiares destinan gran parte de su renta salarial para cubrir sus hipotecas. Me refiero a las personas ocupadas en el mercado laboral.
Por el contrario, en España, hay 827.200 hogares que tienen a todos sus miembros desempleados. Otro dato preocupante es el nivel de paro entre los extranjeros que se dispara al 21,26%. Esta situación empeorará a medida que muchos parados vayan agotando el cobro de sus subsidios de desempleo. En líneas generales, la tasa de desempleo del pasado año aumentó 5,3 puntos porcentuales hasta el 13,91%, el nivel más alto de los últimos nuevos años, alcanzado la cifra total de 3.207.900 afectados. (EPA febrero 2009).
La propuesta estrella que el PSOE puso en marcha antes de las últimas elecciones generales y que consistía en una nueva deducción de 400 euros para todos aquellos contribuyentes que percibiesen rentas del trabajo, no ha servido para incentivar el consumo de las familias y lo que es más grave, ha tenido fuerte carácter regresivo de forma que ha beneficiado más a las rentas más elevadas que a las bajas.
En cuanto al principal promotor de nuestra economía interior, las pequeñas y medianas empresas (PYMES), tampoco se les garantiza una financiación suficiente como para afrontar con ciertas garantías estos tiempos de crisis. La falta de liquidez condena a los empresarios a tener que reducir personal para evitar cercenar los escasos recursos con los que cuentan para salir adelante. También los elevados costes del despido en España para la contratación indefinida (el más caro de la UE) y a tiempo parcial seguirán en detrimento del empleo estable y favoreciendo los contratos temporales. Esto explica que el número de asalariados con contrato indefinido se incrementara tan solo un 0,82% a lo largo del 2008.
Por otra parte, cada vez se crean menos sociedades y lo que es peor, tampoco se invierte. Este descenso en el número de empresas constituidas, estuvo acompañado de una fuerte caída de la inversión, lo que genera en creaciones de poca competitividad que pueden derivar, muy probablemente, en disoluciones anticipadas. Los sectores más afectados son el inmobiliario y el de la construcción, con descensos del 60% y del 40% respectivamente.
Sin en entrar a estudiar minuciosamente cada ramo de la actividad económica española, no es difícil cerciorarse del panorama tan turbio que nos amenaza con una quiebra de la economía. Sin desear que esto se produzca, y sólo si resulta inevitable, al menos que sea un revulsivo capaz de hacer recuperar al hombre su propia identidad y le haga pensar en otro tipo de esperanzas más firmes.
Eduardo S. González
servido por fe-pozuelo
12 comentarios
compártelo
El nacional-sindicalismo, el ideario doctrinal falangista que Girón pretendía llevar a cabo en la sociedad española desde su puesto de Ministro de Trabajo era la implantación de un sistema de Justicia Social donde el obrero no fuese ese instrumento del capital como medio indispensable en la producción ni tuviese que hacer del empresario su ancestral y mortal enemigo a consecuencia del dogmatismo que el marxismo establecía en su irrenunciable lucha de clases. Y para ello, para conseguir alcanzar la plena libertad humana propugnada por los falangistas, el hombre debía ser dotado de la única palanca que le podía permitir alcanzarla: el dominio de la cultura. Reconstruir desde los mismos cimientos la sociedad y así, establecer una igualdad de oportunidades, sin exclusión alguna, que la garantice, incorporando a los hombres al trabajo, evadiéndolos de la esclavitud del peonaje irredento, protegiéndolos frente al infortunio de su futuro individual hasta llegar a la cultura por medio de aquel gran invento que fueron las Universidades Laborales. Porque nada es consistente si el hombre no goza de la plenitud humana que le da el saber y, sin partir de este principio, no se puede hablar de revoluciones. La revolución nacional-sindicalista trata de recuperar al hombre, sacarlo de su inseguridad o indigencia, para poder realizar su auténtico destino - salvarse o condenarse - dentro de los cauces de una estricta naturalidad. Y es de esta raíz teológica, de la base que Dios otorgó libre albedrío al ser humano, de donde nacieron las fuentes de la tradición en las que bebía la doctrina nacional-sindicalista. Y aún hoy, cuando las circunstancias del liberalismo capitalista y del socialismo no son las mismas contra las que arengó José Antonio y puso Girón su maquinaria en marcha, cuando hoy el patrón y la empresa han sido engullidos por las multinacionales y el socialismo domesticado en la parafernalia de la socialdemocracia, nuevamente el nacional-sindicalismo es la doctrina superadora que garantice una auténtica Justicia Social y una dignidad real en el obrero.
José Antonio Girón propugna una fórmula de democracia social, mediante el verticalismo sindical, sobre un sistema de representación orgánica que lograse para España la estabilidad sobre un imaginario trípode apoyado en la economía, el trabajo y la convivencia. Y no hubiera sido posible acometer esa tarea sin buscar el apoyo de otros dos ministerios tan cercanos a los obreros como lo eran el de Industria y el de Agricultura. Con Juan Antonio Suanzes, abordando la tardía revolución industrial que nos habían negado los gobiernos de la Restauración y el convulso final del siglo XIX, y con Rafael Cabestany en su afán de transformación del medio rural, agrícola y ganadero, la labor de Girón en defensa de los obreros alcanzaba cotas legislativas inimaginables y, hasta cierto punto, recordadas con añoranza hoy en día por quienes no anteponen sus odios viscerales a sus pensamientos racionales. La creación del Seguro de Enfermedad en 1942 fue el preámbulo del Decreto de creación de la Seguridad Social que firmó un año más tarde. La creación del Instituto de Medicina e Higiene y Seguridad del Trabajo de 1944 y el Plus de Cargas Familiares de 1946 garantizaban la salubridad en el trabajo y el apoyo a las familias; el establecimiento de las gratificaciones obligatorias de Navidad y Julio y la creación del Servicio de Montepíos y Mutualidades Laborales o el Subsidio de Invalidez fueron un paso hasta la creación de los jurados de empresa en 1947, superadores de la lucha de clases que aún propugnaba el marxismo en aquellos años. Y finalmente, como último peldaño en esa ficticia escalera hasta dotar al hombre de saber como única palanca para alcanzar la libertad, la creación de las Universidades laborales en 1950 suponen el punto álgido de una política social que finalizará en los albores de 1957. Partiendo desde el cero absoluto, desde una España quebrada y un mundo en guerra, Girón, con sus personales ideas políticas y sociales, penetraría hasta la médula en el proceso renovador de una España desnuda sobre el desierto de sus ruinas. Y decimos hasta 1957, fecha en la que una tecnocracia, exenta de emociones y virtudes nacionales, anegó los manantiales ideológicos del nacional-sindicalismo en servicio de aún no sabemos que extraña eficacia. Tras dieciséis años al frente del Ministerio de Trabajo, con Girón desaparece de la política española el halo romanticista del nacional-sindicalismo pre-bélico y llevado a la práctica en los términos que pudo llevarse a cabo, con los medios a su alcance y pese a los impedimentos lógicos en un Movimiento que, a pesar de su parafernalia de Partido Único, nunca a lo largo de su existencia pudiéramos calificarlo como monocolor.
servido por fe-pozuelo
sin comentarios
compártelo
Continuamos con la memoria histórica de nuestra localidad, sucesos silenciados durante muchos años y olvidados para la gran mayoría de nuestros vecinos. Estos sucesos son recuperados de la memoria de los pocos supervivientes que vivieron aquellos terribles años y que a continuación relatamos:
El día 3 de julio desaparece tras salir del cine José María Sánchez Gallego, simpatizante falangista de dieciocho años. Su cuerpo aparece en la cuneta de la carretera de Pozuelo junto al antiguo sanatorio de Humera. Después de varios días aparece su cadáver, apaleado atado a una silla y asesinado a tiros. Comienza la época de los "paseos".
Una familia compuesta por D. Julio Fernández Carvajal y García, empleado ; doña Gloria Bernabeu Pita, esposa del anterior, y por dos hijos del matrimonio, Jesús María Fernández Carvajal y Bernabeu, de dieciocho años, y María del Carmen Fernández Carvajal Bernabeu, de veintiún años, fueron conducidos por las milicias del pueblo de Pozuelo de Alarcón al término municipal de Boadilla del Monte, donde fueron asesinados el día 10 de agosto de 1936, habiendo aparecido sus cadáveres abrazados por parejas, y recogidos en esta forma por una camioneta, que los condujo al Cementerio de Pozuelo. Este asesinato, denunciado por una hija, superviviente, ante las Autoridades nacionales, fue presenciado por un vecino de Boadilla del Monte, que después de la liberación de España prestó la oportuna declaración ante la Causa General de Madrid en 13 de mayo de 1942 y reconoció en rueda a los asesinos.
Continuaremos relatando sucesos acaecidos en aquellos años rescatados de la memoria de nuestros vecinos.
servido por fe-pozuelo
1 comentario
compártelo
Este mes se cumplen 71 años de los asesinatos de más de 150 mártires Oblatos, falangistas y tradicionalista en nuestra localidad ordenados y dirigidos por el entonces teniente de alcalde republicano Arturo Porras.
Os hacemos una pequeña crónica de lo sucedido en aquellos días:
Estalla en España la guerra civil. La comunidad de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada de Pozuelo es asaltada violentamente por los milicianos y hecha prisionera en su propia casa. Constaba de unos 40 miembros: sacerdotes, hermanos coadjutores y 32 estudiantes, todos religiosos profesos”.
“El superior y los profesores tomaron la resolución de permanecer en Pozuelo y velar por nuestra vida comunitaria y religiosa, por encima de cualquier otra consideración....
Los dirigentes políticos y sindicales de Pozuelo no se han dormido: deciden poner la casa del pueblo en el convento, trasladándose a él la dirección del Frente Popular, y en los cuartos de los profesores se instalan ellos. El Presidente, Porras, lo hace en el del P. Superior. Guerrero, “El Patillas”, de Izquierda Republicana, en el del P. Monje.
Mientras tanto las milicias andan en el pueblo a la caza de los más significados hombres de derechas y jóvenes militantes en la Falange, o en los partidos del Bloque Nacional o la CEDA. De cuando en cuando, durante todo el día van trayendo a varios ciudadanos”.
DÍA 24 JULIO DE 1936
La suerte de los religiosos Oblatos de Pozuelo, estaba echada. La noche clara y calurosa de este día, marcaría en Madrid capital, el inicio de los fusilamientos en grupos o ‘sacas’ de hombres que por su condición religiosa, serian condenados y sentenciados a morir entregando sus almas a Dios, sin culpa o acción violenta alguna. Del resto de los trasladados a Madrid, serian más tarde capturados y encarcelados, saliendo en las sacas del mes de noviembre para ser fusilados en Paracuellos de Jarama y Torrejón.
“A eso de las 3.30 de la madrugada, Arturo Porras –Teniente de Alcalde del pueblo de Pozuelo--, y los miembros del Comité que preside se presentan en el comedor y ordenan que salgamos al pasillo. Todos nos hemos enterado del interrogatorio que ha sufrido Pascual Aláez, pero ignoramos los nombres que ha facilitado. Por esta razón estoy convencido que me llamarán en primer lugar y me dirijo hacia la puerta de salida, colocándome el primero al lado derecho; cuando todos formamos en dos filas, Porras, en el centro del pasillo, a la altura de las escalera, indica que los que nombre salgan al jardín y suban a los automóviles que en él se encuentran. En efecto, los que estamos junto a la puerta de salida observamos dos coches negros; reconozco el Chevrolet de la baronesa Sra. de Allende, nuestra vecina, a la que se lo han requisado. El otro me pareció un Hispano-suiza.
Porras ordena: Juan Antonio Pérez, Pascual Aláez, Manuel Gutiérrez, Juan Pedro Cotillo, Francisco Polvorinos, Cecilio Vega, Justo González, y Cándido Castan”.
(A. Jambrina. Memorias de mis años Oblatos. Pág. 122)
Junto a estos siete Oblatos, también salió D.Cándido Castán San José. Ex-concejal, empleado de la Compañía del Norte, antiguo jefe de la Comunión Tradicionalista, y del sindicato de esa afiliación de ferrocarriles, pero sobre todo, católico ferviente y practicante. Dicho Sr. Se encontraba detenido en unas de las habitaciones de la planta baja del seminario, junto con más personas. Siendo buscado y requerido por Porras, diciéndole: “Tu pa lante”.
Todos salieron para no volver nunca más. El Padre Juan Antonio Pérez, profesor de 29 años, y los Subdiáconos de 23 años cada uno, D. Manuel Gutiérrez Martín y D. Cecilio Vega Domínguez. Los estudiantes: D. Juan Pedro del Cotillo Fernández de 22 años, D. Francisco Polvorinos Gómez de 26 años y catequista del cercano pueblo de Aravaca, D. Justo González Lorente de 21 años, y D. Pascual Aláez Medina de 20 años. En la madrugada de este día, fueron fusilados junto a las tapias del Cementerio de Aravaca o en su explanada, teniendo la fortuna de que el sacerdote J. Antonio Pérez, les diera antes de morir, la absolución a todos ellos. Después de la guerra, en 1939, con motivo de algunas exhumaciones y obras en las propias fosas, la Viuda y algunos familiares de Don Cándido Castán, reconocieron a su esposo.
El calvario proseguirá para los demás por refugios y cárceles improvisadas de Madrid. El P. Francisco Esteban Lacal, Provincial de España, cual Buen Pastor, saldría en auxilio de sus compañeros. Siendo capturado y muriendo con ellos en diversas “sacas”,como corderos llevados al matadero, siendo ejecutados con otros 15, por permanecer fieles a su fe cristiana y a su vocación religiosa. El martirologio Oblato de la Provincia de España es de 22 mártires en total.
RELATO MARTIRIAL DE LOS MISIONEROS OBLATOS
“Tras el asesinato de los 8 primeros Siervos de Dios en la Casa de Campo, el resto de los Misioneros Oblatos permanecieron presos en el convento y dedicaban sus horas de espera a rezar y a prepararse a bien morir.
Parece que el alcalde de Pozuelo comunicó a Madrid el riesgo que corrían los religiosos y ese mismo día 24 de julio, a las dos de la tarde, llegó un camión de Guardias de Asalto con orden de llevarlos a la Dirección General de Seguridad.
Los milicianos, al ver que los religiosos escapaban de sus manos, gritaban desde una terraza y expresaban su rabia con insultos y blasfemias.
Al día siguiente los Oblatos encerrados en la Dirección General de Seguridad, inesperadamente, quedaron en libertad. Por sugerencia del Superior religioso, se dispersaron en pequeños grupos para buscar refugio en casas particulares. Pero en el mes de octubre fueron buscados y detenidos nuevamente y llevados a la cárcel Modelo. Allí soportaron un lento martirio de hambre, frío, terror y amenazas, hasta que llegó el final sangriento para quince de ellos.
El 7 de noviembre fue fusilado en Paracuellos de Jarama el P. José Vega Riaño, 32 años, sacerdote y formador del Seminario. Ese mismo día en Soto de Aldovea fue fusilado el joven Serviliano Riaño Herrero, 20 años.
Veinte días después llegaría el turno de la muerte a otros trece religiosos. El procedimiento fue el mismo para todos. No hubo acusación, ni juicio, ni defensa. Sólo proclamación de sus nombres a través de potentes altavoces:
Francisco Esteban Lacal, 48 años, sacerdote y Superior Provincial.
Vicente Blanco Guadilla, 54 años, sacerdote y Superior de Pozuelo.
Gregorio Escobar García, 24 años, recién ordenado sacerdote.
Justo Gil Pardo, 26 años, religioso profeso perpetuo, diácono.
Juan José Caballero Rodríguez, 24 años, perpetuo, subdiácono.
Publio Rodríguez Moslares, 24 años, profeso perpetuo.
José Guerra Andrés, 22 años, profeso temporal.
Daniel Gómez Lucas, 20 años, profeso temporal.
Justo Fernández González, 20 años, profeso temporal.
Clemente Rodríguez Tejerían, 18 años, profeso temporal.
Ángel Francisco Bocos Hernández, 53 años, hermano coadjutor.
Eleuterio Prado Villarroel, 21 años, hermano coadjutor.
Marcelino Sánchez Fernández, 20 años, hermano coadjutor.
Se sabe que el 28 de noviembre de 1936 fueron sacados de la cárcel, conducidos a Paracuellos de Jarama y allí ejecutados.
Las listas de ‘sacas’ de presos de la cárcel de San Antón del 27 de noviembre de 1936, que bajo la orden de ‘puesta en libertad’ llevaban a la orden de ‘ejecución’, nos ofrecen los nombres de los 13 Oblatos.”
Según el relato de un testigo ocular junto a las fosas de Paracuellos de Jarama, después de la guerra, éste declaró:
“Estoy completamente seguro de que el 28 de Noviembre de 1936 un sacerdote o religioso pidió a las milicias que le permitieran despedir a todos sus compañeros y darles la absolución, gracia que le fue concedida. Una vez que hubo terminado, pronunció en alta voz estas palabras: ‘Sabemos que nos matáis por católicos y religiosos. Lo sabemos. Tanto yo como mis compañeros os perdonamos de corazón’. ¡ Viva Cristo Rey!”.
(Boletín informativo de la Causa de Canonización. Número 3, de los Mártires Oblatos)
servido por fe-pozuelo
sin comentarios
compártelo